Antes de 1990, científicos de Alemania Occidental inventaron una innovadora tecnología de microfibras sintéticas, conocida mundialmente como microfibra. La microfibra es una fibra-libre de proteínas, por lo que no sufre hidrólisis de proteínas. Más importante aún, no genera bacterias ni moho; también tiene propiedades antienvejecimiento extremadamente fuertes, y los productos elaborados con él duran cinco veces más que los elaborados con algodón puro. Debido a que su diámetro es sólo el 1% del de un cabello humano, su absorción de agua es siete veces mayor que la de otras fibras, lo que da como resultado toallas suaves, cómodas y que no se endurecen incluso después de repetidos lavados. También puede limpiar profundamente los poros, eliminando la suciedad, la grasa y los residuos de maquillaje. También tiene un poder de limpieza superior para otros artículos. No forma bolitas, no se desprende e incluso tiene un efecto pulidor. Debido a su rendimiento superior en comparación con el algodón y la seda puros, la microfibra se ha utilizado ampliamente durante mucho tiempo en diversos campos, como hogares, laboratorios, hospitales y el ejército en países desarrollados como Europa y América.
